Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

lunes, 15 de septiembre de 2025

Lo que la psoriasis me enseñó sobre amor propio

   La psoriasis no es sólo lo que se ve en la piel, detrás de cada lesión hay historias de dolor, picazón, noches sin dormir y tratamientos constantes; está también la ansiedad, depresión, la tristeza y el miedo al rechazo. A veces me incomoda me reta, me obliga a detenerme, me recuerda que mi cuerpo no es una máquina perfecta, si no un ser vivo que habla, que pide atención y cuidado.

  La psoriasis aunque es una condición de la piel con impacto físico, también puede convertirse en una gran maestra en el camino del amor propio. Nos recuerda que nuestra piel no define nuestro valor, que nuestras marcas no son un defecto, si no una forma distinta en la que nuestro cuerpo se expresa. Nos enseña también que mirarnos con compasión en lugar de con rechazo, es un ejercicio profundo de aceptación personal.

  Los brotes no se controlan del todo, aparecen y desaparecen; esa incertidumbre nos enseña paciencia, tolerancia con nuestras propias limitaciones y la capacidad de acompañarnos incluso en los momentos difíciles. Amor propio no se trata de amarme solo cuando todo está bien o me veo "perfecta"; el amor propio es acompañarme en cada brote, en cada cicatriz... y aún así mirarme con cariño.

  Vivir con psoriasis motiva a crear rutinas de autocuidado: hidratar la piel, elegir la alimentación adecuada, darme una pausa cuando el estrés me invade; todo esto poco a poco se convierten en actos de amor hacia nuestro propio cuerpo. Mostrar mi piel sin esconderme ni avergonzarme, sin miedo a juicios sociales es un acto de valentía y autoafirmación.

  Ahora que sigo luchando con ésta enfermedad, puedo decir que no soy la misma persona de hace 19 años, no sólo crecí en años, también me transformé en una mujer más valiente, menos preocupada por el que dirán o por lo que piense la gente. Nunca me amé tanto antes y aunque me falta darme un poco más de amor, sé que voy por bien camino.

  Querer tener el control de todo en la vida, enferma nuestra mente; pero también nuestro cuerpo, y debemos soltar lo que ya no podemos cargar. El acto de amor más grande hacia nosotros mismo, es aprender a querernos en cada etapa de nuestro camino.


"Soy más que mi piel. Me abrazo con amor, me cuido con paciencia y honro mi             cuerpo  tal y como es hoy. Cada día soy digna de bienestar, respeto y belleza".

  

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Lo que la psoriasis me enseñó sobre amor propio

   La psoriasis no es sólo lo que se ve en la piel, detrás de cada lesión hay historias de dolor, picazón, noches sin dormir y tratamientos ...