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domingo, 31 de agosto de 2025

Como la psoriasis cambió mi manera de ver la vida

   Luego de aquel diagnóstico, que vino acompañado de una lista de cuidados para la piel, y otra de alimentos que no podía comer por ser alérgicos o inflamatorios; toda mi vida cambió. Antes de saber que lo que tenía era psoriasis pensaba que era una especie de alergia que con medicamentos desaparecería, fue muy duro aceptar que ya nada será igual.

  Mientras la psoriasis se extendía por toda la piel, hasta en las uñas, la miradas de la gente no disimulaban, los gestos que hacían al mirarme y las preguntas incómodas no se hacían esperar.  Eso es contagioso? preguntaban, luego venían las suposiciones de que era esto o aquello, y los consejos sobre cómo también se podía curar, poco les interesaba saber que ya tenía un diagnóstico médico; así que opté por lo más sano para mí, ser cortante en mi respuesta cada vez que empezaban a preguntar y suponer, solo decía es "PSORIASIS".

  Siendo una persona depresiva, no fue fácil asimilar todo lo que sucedía; miradas, comentarios imprudentes, cuchicheos. Mi salud mental iba en descenso, mi sistema inmune por el suelo. Un día en el Facebook me apareció el nombre de un grupo que era para personas con esta misma enfermedad, me uní al grupo y desde ahí comenzó el cambio, la persona que administraba éste grupo padecía de psoriasis y había formado el grupo para ayudar y dar más información sobre esta enfermedad, había reunido un grupo de profesionales; dermatólogos, psicólogos, también había una psiquiatra, los cuáles organizaban charlas (con unos deliciosos desayunos buffet), para entender más sobre esta enfermedad que por aquél tiempo no era muy conocida por lo menos en Perú.

  Aprendí que no era la única que sufría con esta enfermedad, no estaba sola buscando más información; allí conocí a la psiquiatra que me hizo ver, lo que no quería ver ni aceptar. Fueron unas pocas consultas, en las primeras quiso saber cómo había sido mi vida, la relación con mi madre, mi padre y familiares, preguntaba y preguntaba, creo que fue la primera vez que me desahoga con alguien de ésta manera, lloraba a mares mientras le contaba lo que me había tocado vivir, lo duro que fue mi vida; no bastó una consulta, hubo una siguiente y en la  tercera consulta, luego de hablar un poco, me miró fijamente y me dijo: toda la rabia y resentimiento que guardas dentro, enferman tu cuerpo, vas a seguir haciéndote daño mientras no te perdones y perdones a los demás.

  Nunca más volví a buscarla, primeramente porque no le creí y segundo, porque para poder tener una consulta con ella, debía viajar casi tres horas hasta el hospital donde atendía. Pasaron varios años y probé muchos tratamientos dermatológicos, tomé muchísimas pastillas y todo tenía un efecto temporal, me cansaba y dejaba los tratamientos; pero ya la doctora había dejado la espina clavada dentro de mí, no olvidaba sus palabras, éstas retumbaban en mi mente y más la forma de mirarme mientras me las decía.

  Ahora después de 19 años, después de haber puesto en práctica los consejos de la psiquiatra, puedo decir que es más fácil perdonar a los demás, que a uno mismo, porque somos muy duros al juzgarnos. La psoriasis cambió mi forma de ver la vida y la forma de verme a mí misma,  de cuidarme, de respetarme, la forma de relacionarme con las personas, debemos entender que somos demasiado importantes como para dejar que situaciones externas nos afecten y dañen nuestro cuerpo, nada ni nadie merece que nos enfermemos por su causa, ni siquiera los hijos. Nadie más que nosotros sabemos los que sentimos al tener ésta enfermedad. 

  Lo que escribo es bajo mi experiencia, sé que cada caso puede ser diferente, pero está comprobado que la mente es poderosa y que nos puede enfermar, pero también puede ser la llave para sanar; hay una frase que aprendí y la tengo muy presente: "El cuerpo grita, lo que la boca calla".

  

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