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viernes, 10 de febrero de 2023

Un "dicho" que no debí nunca decir

 Dice el "dicho", no escupas al cielo porque se te puede estrellar en la cara, no es exactamente asi, pero es como lo entiendo; crecí escuchando toda clase de "dichos" y casi siempre los decía.

Mi abuela paterna fue una mujer muy inteligente, demasiado creo para no haber pisado una escuela, porque para su época estudiar era una pérdida de tiempo para las mujeres, los únicos que podían ir a la escuela eran los hombres, sin embargo sabía mucho y para todo tenía una respuesta o un "dicho".

Habiendo crecido en ése entorno no es raro que yo me sepa una infinidad de los famosos "dichos"; pero esta vez me tocó decírmelo a mí y me causó risa recordar que yo le había dicho el "dicho"un tiempo atrás a otra persona.

Por eso digo que es realmente cierto lo de "no escupas al cielo", estaba en una relación clandestina y como es de esperar, ése tipo de relaciones casi nunca tienen futuro, terminamos la relación y una amiga en común me comenta que esa persona estaba triste por la ruptura, entonces fue que le dije éste dicho " para que se mete en un juego que no sabe jugar".

Ahora resulta que pensando y recordando, me di cuenta que se me estrelló en la cara lo que escupí, por eso la risa, porque como dice otro dicho que "la cabra tira pal monte, ahí voy yo otra vez, metiéndome en otra relación clandestina que inició como un juego, supuestamente somos adultos y sabíamos que no duraría, sería sólo un tiempo y luego cada quien con su vida; nunca hubo promesas, ofrecimiento o manipulaciones, según nosotros todo estaba claro, aunque ya todo se veía borroso, no tan claro.

Fueron siete años precioso, conocí muchos lugares, ya que tenía que viajar a diferentes lugares donde trabajaba el "clandestino", vivimos muchos momentos bonitos, retrocedimos tanto, creo hasta la adolescencia; nos fuimos metiendo cada vez más en un terreno peligroso, se involucraron sentimientos y me perdí, hice mi propia película romántica, que sólo me causó sufrimientos, llegando casi a odiarme por todo lo que sentía, porque sabía que estaba equivocada.

Nunca somos demasiado adultos para creer equivocadamente que sabemos manejar sentimientos o carencias que cargamos desde la infancia, ahora ya más tranquila, después de haber entendido que "me metí en un juego y no supe jugar", que todo lo que viví son lecciones que al final ayudaron a conocerme, a quererme, que no puedo esperar de los demás el amor que yo misma no soy capaz de darme, la soledad es mala consejera y es mejor tomar distancia cuando ya nos sentimos lastimadas, no sé cuando estaré lista para otra aventura emocional, por el momento espero seguir distrutándome, dedicando mi tiempo a los proyectos que me emocionan, de todo lo vivido hasta ahora me quedo con los mejores y más gratos recuerdos, porque de eso se trata la vida de aprender y disfrutar.

lunes, 6 de febrero de 2023

Prueba de fuego

La verdad no sé como expresar la enorme satisfacción que siento conmigo misma, la alegría de ir descubriendo que puedo lograr todo lo que me proponga es infinita, me provoca reír, bailar, gritar que sí pude.

Para muchas personas que pasaron por cosas tal vez más extremas, lo que digo puede que no tenga importancia; pero para mí, es un grandisimo logro, es un gran avance en éste viaje que decidí emprender, son caminos nuevos, nuevas personas, nuevas oportunidades. 

Unos meses antes de finalizar el año 2022 me ofrecieron un trabajo de reemplazo y sin pensarlo mucho acepté, yo habia empezado a trabajar los fines de semana en esa casa, el trabajo consistía en vivir y cuidar de una persona veinticuatro horas al día, siete días a la semana, por dos meses y medio; como ya dije acepté, pero no tenía la intención de cumplir, pensaba que pasando el tiempo encontraría una persona que quisiera trabajar en mi lugar. Pasaban los meses y se acercaba más la fecha para el viaje de la chica que supuestamente iba a reemplazar, ella se iba a Perú de vacaciones porque tenía cuantos años sin ver a familia. 

Los meses pasaron volando, la ansiedad y el miedo se hizo presentes; caí en cuenta que no sería fácil deshacer el compromiso en el que me había metido, yo trabajaba los fines de semana en esa casa y la familia no querían a otra persona para el trabajo, tenía que si o sí cumplir el compromiso que había aceptado; fui muy inconsciente al tomar las cosas a la ligera, siempre huia de los compromisos y pensaba que ésta vez también seria facil, pero muy a pesar de mí, todas las excusas que decía, no funcionaron; en realidad no eran excusas, eran verdades, mi hija estaba programada para el nacimiento de su bebé por cesárea y yo quería estar ahí para cuidarla y ayudarla con su bebé, ella me dijo, no te preocupes, trabajo es trabajo y tienes que ir, ya veremos nosotros como nos  arreglamos, con esas palabras no había pretextos que valgan, un dia antes que fuera internada yo iniciaba el trabajo, me sentí despreciable, mala madre por no estar cuando mi hija me necesitaba; pero era la lección que necesitaba, esto me enseñó que debemos pensar muy bien lo que aceptamos, que los compromisos adquiridos se deben cumplir muy a pesar de nosotros mismos. 

Ahora que ya pasaron  los casi dos meses y medio, puedo decir con orgullo "lo logré", aún recuerdo lo difícil que fue la primera semana, sentía que no podría, quería irme y dejar el trabajo, me sentía demasiado mal, culpable; pero gracias a Dios y a la fortaleza de mi hija, a la gran persona que tiene como esposo y a su familia, a la cual agradezco tanto por el apoyo que le brindaron, gracias también a mi otra hija que venía a visitarme, gracias a las señora para quien trabajo y a sus hijos por haber permitido que me visitaran; poco a poco y viendo que todos estaban bien a mi alrededor desaparecieron las culpas, empecé a sentirme súper bien, se podria decir que disfruté del trabajo. En 5 días seré nuevamente libre, extrañé muchas cosas, cosas sencillas como caminar por el mercado, salir a tomar un café, un aperitivo, visitar a mis hijas, creo que es necesario un encierro para valorar la libertad.




Lo que la psoriasis me enseñó sobre amor propio

   La psoriasis no es sólo lo que se ve en la piel, detrás de cada lesión hay historias de dolor, picazón, noches sin dormir y tratamientos ...