Apenas llegada y como dije antes, cargando tantos miedos e inseguridades, me topé con el gran problema del idioma haciendo mas difícil mis inicios.
En mi país según mi experiencia es difícil encontrar un empleo más o menos remunerado sin tener estudios superiores y más a mi edad, que ya somos considerados viejos o por lo menos es como yo me sentia, porque hasta para trabajar de empleada doméstica tienes que ser joven y no digo con esto que no haya manera de trabajar, los peruanos nos inventamos cualquier cosa para vivir; sin embargo al estar en éste país me di cuenta que si puedo trabajar a mi edad, que somos más confiables que las jóvenes para el tipo de trabajo que ofrecen acá.
Me dirán, ni que fueran los mejores empleos, tal vez no lo sea, pero me da la oportunidad de sentirme útil e independiente, vivir en una ciudad con una enorme población de adultos mayores, me dió la confianza que tanto necesitaba, siempre fui una persona dependiente, primero dependía de mi esposo, luego pasé a depender de mis hijos o de otras personas, sentir que no puedes sola es horrible, no sé si alguien más lo haya experimentado.
En éste país y con el trabajo que desempeño soy feliz, Dios pone en mi camino siempre buenas personas, que con sus halagos hacen que me sienta casi de 30 años, estoy aprendiendo cosas sencillas para unos, pero muy difíciles para mí, disfruto de la soledad, me dedico tiempo, no sabia lo bien que se sentia aplicarse la crema para el cuerpo con calma, hacerse nos masajes en los pies si tener apuros de nada, también sé puedo pagar el lugar donde vivo, comprar mis propios alimentos, darme los gustos que yo quiera; claro sin exagerar, sin tener que llenar espacios vacíos y hasta puedo ahorrar, cosa nueva para mí.
No puedo negar que me costaba más al principio adaptarme, aprender el idioma me está dando trabajos, pero mejoré muchísimo; es que cuándo tu voz interior te dice que no puedes, se hace mucho más difícil; solo queda seguir adelante y seguir demostrándome que sí puedo.