Para muchas personas que pasaron por cosas tal vez más extremas, lo que digo puede que no tenga importancia; pero para mí, es un grandisimo logro, es un gran avance en éste viaje que decidí emprender, son caminos nuevos, nuevas personas, nuevas oportunidades.
Unos meses antes de finalizar el año 2022 me ofrecieron un trabajo de reemplazo y sin pensarlo mucho acepté, yo habia empezado a trabajar los fines de semana en esa casa, el trabajo consistía en vivir y cuidar de una persona veinticuatro horas al día, siete días a la semana, por dos meses y medio; como ya dije acepté, pero no tenía la intención de cumplir, pensaba que pasando el tiempo encontraría una persona que quisiera trabajar en mi lugar. Pasaban los meses y se acercaba más la fecha para el viaje de la chica que supuestamente iba a reemplazar, ella se iba a Perú de vacaciones porque tenía cuantos años sin ver a familia.
Los meses pasaron volando, la ansiedad y el miedo se hizo presentes; caí en cuenta que no sería fácil deshacer el compromiso en el que me había metido, yo trabajaba los fines de semana en esa casa y la familia no querían a otra persona para el trabajo, tenía que si o sí cumplir el compromiso que había aceptado; fui muy inconsciente al tomar las cosas a la ligera, siempre huia de los compromisos y pensaba que ésta vez también seria facil, pero muy a pesar de mí, todas las excusas que decía, no funcionaron; en realidad no eran excusas, eran verdades, mi hija estaba programada para el nacimiento de su bebé por cesárea y yo quería estar ahí para cuidarla y ayudarla con su bebé, ella me dijo, no te preocupes, trabajo es trabajo y tienes que ir, ya veremos nosotros como nos arreglamos, con esas palabras no había pretextos que valgan, un dia antes que fuera internada yo iniciaba el trabajo, me sentí despreciable, mala madre por no estar cuando mi hija me necesitaba; pero era la lección que necesitaba, esto me enseñó que debemos pensar muy bien lo que aceptamos, que los compromisos adquiridos se deben cumplir muy a pesar de nosotros mismos.
Ahora que ya pasaron los casi dos meses y medio, puedo decir con orgullo "lo logré", aún recuerdo lo difícil que fue la primera semana, sentía que no podría, quería irme y dejar el trabajo, me sentía demasiado mal, culpable; pero gracias a Dios y a la fortaleza de mi hija, a la gran persona que tiene como esposo y a su familia, a la cual agradezco tanto por el apoyo que le brindaron, gracias también a mi otra hija que venía a visitarme, gracias a las señora para quien trabajo y a sus hijos por haber permitido que me visitaran; poco a poco y viendo que todos estaban bien a mi alrededor desaparecieron las culpas, empecé a sentirme súper bien, se podria decir que disfruté del trabajo. En 5 días seré nuevamente libre, extrañé muchas cosas, cosas sencillas como caminar por el mercado, salir a tomar un café, un aperitivo, visitar a mis hijas, creo que es necesario un encierro para valorar la libertad.
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