Salí de Perú un 5 de mayo del 2022 con rumbo a Italia, llevaba conmigo una maleta de 10 kilos, una mochila y no sólo eso, llevaba también, mis miedos, inseguridades y varias enfermedades causadas por el estrés, que pesaban tal vez más que mi maleta y mochila juntos. Llegué muy emocionada, conocería un pais que hace más de veinte años soñaba conocer; me recibieron mis dos hijas que ya vivían en este país, mi viaje fue casi repentino, mi hija mayor tenía su novio y decidieron casarse; yo tenía que traer a mi nieta para que esté presente en el matrimonio de su mamá.
Soy una persona un tanto difícil a veces, por los apegos que tengo hacías las personas y cosas; al principio todo era emoción, paseos y con todo el ajetreo que vivimos no tuve tiempo para extrañar nada. Luego me instalé en ésta pequeña ciudad donde ahora vivo cerca de mi hija menor, poco a poco empecé a extrañar mis cosas, mi cama, mi taza, mi almohada, mis crochets, todo y también a mis nietos; me sentia perdida no entendia nada, no podia ir a comprar sola, ni ver a mi hija y mi nieta que viven en una ciudad cercana a ésta; porque a pesar que está cerca tengo que ir en tren, entonces empece a deprimirme, me sentía incapaz de seguir en éste país, hasta quería regresar a Perú.
Siempre duele dejar a las personas que se ama, es incómodo salir de la zona de confort en la que nos encontramos, pero todo cambio es bueno, nos ayuda a entender que no importa la edad se puede volver a empezar las veces que sea necesario; gracias al apoyo de mi hija (que puede llegar a ser muy cruel a veces), pero no por mala, si no porque quiere verme bien, fui entendiendo que tengo que soltar mis apegos para no hacerme daño, que los nietos ya no son mi responsabilidad y que las cosas materiales se pueden comprar si se necesitan; no siempre los padres enseñamos a los hijos, muchas veces son los hijos los que nos muestran que hay otro camino.
Aprendamos a dejar los apegos hacia las personas o cosas, no debemos tener miedo a seguir, a empezar de nuevo las veces que sean necesarias, entendamos que si nosotros estamos bien, toda nuestra familia también lo estará.
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