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viernes, 13 de enero de 2023

Nuevas experiencias

 Apenas llegada y como dije antes, cargando tantos miedos e inseguridades, me topé con el gran problema del idioma haciendo mas difícil mis inicios.


En mi país según mi experiencia es difícil encontrar un empleo más o menos remunerado sin tener estudios superiores y más a mi edad, que ya somos considerados viejos o por lo menos es como yo me sentia, porque hasta para trabajar de empleada doméstica tienes que ser joven y no digo con esto que no haya manera de trabajar, los peruanos nos inventamos cualquier cosa para vivir; sin embargo al estar en éste país me di cuenta que si puedo trabajar a mi edad, que somos más confiables que las jóvenes para el tipo de trabajo que ofrecen acá.

Me dirán, ni que fueran los mejores empleos, tal vez no lo sea, pero me da la oportunidad de sentirme útil e independiente, vivir en una ciudad con una enorme población de adultos mayores, me dió la confianza que tanto necesitaba, siempre fui una persona dependiente, primero dependía de mi esposo, luego pasé a depender de mis hijos o de otras personas, sentir que no puedes sola es horrible, no sé si alguien más lo haya experimentado.

En éste país y con el trabajo que desempeño soy feliz, Dios pone en mi camino siempre buenas personas, que con sus halagos hacen que me sienta casi de 30 años, estoy aprendiendo cosas sencillas para unos, pero muy difíciles para mí, disfruto de la soledad, me dedico tiempo, no sabia lo bien que se sentia aplicarse la crema para el cuerpo con calma, hacerse nos masajes en los pies si tener apuros de nada, también sé puedo pagar el lugar donde vivo, comprar mis propios alimentos, darme los gustos que yo quiera; claro sin exagerar, sin tener que llenar espacios vacíos y hasta puedo ahorrar, cosa nueva para mí.

No puedo negar que me costaba más al principio adaptarme, aprender el idioma me está dando trabajos, pero mejoré muchísimo; es que cuándo tu voz interior te dice que no puedes, se hace mucho más difícil; solo queda seguir adelante y seguir demostrándome que sí puedo.










lunes, 9 de enero de 2023

Mi llegada a Italia


Salí de Perú un 5 de mayo del 2022 con rumbo a Italia, llevaba conmigo una maleta de 10 kilos, una mochila y no sólo eso, llevaba también, mis miedos,  inseguridades y varias enfermedades causadas por el estrés, que pesaban tal vez más que mi maleta y mochila juntos. Llegué muy emocionada, conocería un pais que hace más de veinte años soñaba conocer; me recibieron mis dos hijas que ya vivían en este país, mi viaje fue casi repentino, mi hija mayor tenía su novio y decidieron casarse; yo tenía que traer a mi nieta para que esté presente en el matrimonio de su mamá.

Soy una persona un tanto difícil a veces, por los apegos que tengo hacías las personas y cosas; al principio todo era emoción, paseos y con todo el ajetreo que vivimos no tuve tiempo para extrañar nada. Luego me instalé en ésta pequeña ciudad donde ahora vivo cerca de mi hija menor,  poco a poco empecé a extrañar mis cosas, mi cama, mi taza, mi almohada, mis crochets, todo y también a mis nietos; me sentia perdida no entendia nada, no podia ir a comprar sola, ni ver a mi hija y mi nieta que viven en una ciudad cercana a ésta; porque a pesar que está cerca tengo que ir en tren, entonces empece a deprimirme, me sentía incapaz de seguir en éste país, hasta quería regresar a Perú.

Siempre duele dejar a las personas que se ama, es incómodo salir de la zona de confort en la que nos encontramos, pero todo cambio es bueno, nos ayuda a entender que no importa la edad se puede volver a empezar las veces que sea necesario; gracias al apoyo de mi hija (que puede llegar a ser muy cruel a veces), pero no por mala, si no porque quiere verme bien, fui entendiendo que tengo que soltar mis apegos para no hacerme daño, que los nietos ya no son mi responsabilidad y que las cosas materiales se pueden comprar si se necesitan; no siempre los padres enseñamos a los hijos, muchas veces son los hijos los que nos muestran que hay otro camino.

Aprendamos a dejar los apegos hacia las personas o cosas, no debemos tener miedo a seguir, a empezar de nuevo las veces que sean necesarias, entendamos que si nosotros estamos bien, toda nuestra familia también lo estará.

viernes, 6 de enero de 2023

Luchando con mis demonios

 Tenía preparado hablar de otro tema, pero no  estoy nada bien, por lo menos en éste momento, aparecieron nuevamente "mis demonios"; empecé a llamarlos así, cuando no sabía que se llamaba "depresión".

Vivía tranquilamente porque según yo había hecho un buen trabajo criando a mis hijos, les había inculcado valores, les di amor, traté de darles tiempo, los veo y me siento orgullosa de ver en las personas que se conviertieron a pesar de todas las carencias con las carencias con las que vivieron.

No recuerdo bien cuando fui dándome cuenta que no había hecho bien mi trabajo, al principio me llenaba de rabia el comportamiento de mis 2 hijas que ya tenían pareja e inclusive hijos; les hablaba de todas las maneras y no daba resultados, luego a todo ésto se sumó la pre menopausia que empeoraba todo; empecé a llenarme de frustración, porque no entendia cual era la falla y aparecieron mis demonios como llamó a la bendita depresión.

Vivía llena de culpa y resentimiento por no haber hecho bien mi trabajo como madre y cada vez me amargaba más la vida buscando la falla, queriendo olvidar o callar esas voces interiores cometí muchos errores, que lo único que prococaban era más culpas,  lo que muchas veces no entendemos es que la depresión no sólo consiste en tirarse en la cama llorando o no querer comer; éste fantasma se disfraza de muchas maneras.

Pasaron muchos años y ahora estoy tratando de entender que no hice mal mi trabajo, no hay una guía para no cometer errores al criar a nuestro hijos, que lamentablemente arrastramos una cadena demasiado pesada de nuestra infancia, la cuál inconscientemente transmitimos a nuestros hijos; cuando entendí eso, entendí que mi rabia y frustración que sentía ante el comportamiento de mis hijas, era porque me reflejaba en ellas, las crié diciéndoles siempre que fueran independientes; pero el ejemplo que vieron fue a una mamá sumisa, dependiente, permisiva.

No vemos el daño qué hacemos hasta que nuestro hijos ya son adultos, pero como les digo, no es tarde para cortar esas cadenas; no es fácil, creo que le primer paso es reconocer que estamos mal y necesitamos ayuda, yo busqué ayuda psiquiátrica y psicológica hace mucho tiempo para poder entender, ahora se que todo esto que me pasa se llama "depresión" y no "demonios"; ahora aquí continuamos en la lucha, aprendiendo y sanando heridas.

Si la mente se enferma, también todo nuestro cuerpo, no es malo reconocer que tenemos un problema, lo malo es no hacer nada por solucionarlo o cambiarlo, 



lunes, 2 de enero de 2023

Año nuevo sola

Quien me iba a decir que pasaría año nuevo sola y durmiendo temprano, hicimos planes con mis hijas para celebrar las fiestas navideñas y el año nuevo, pero Dios o el destino me tienen preparado sorpresas, no es que me esté quejando,  pero acaso tengo que seguir aprendiendo a convivir sola, creí que lloraría toda la noche misma Maria Magdalena, pero no fue asi, la verdad no es tan malo estar sola, muchas veces estamos rodeados de tanta gente y sin embargo seguimos sintiéndonos sólo.

No siempre se celebra con fiestas, cenas y brindis, aprendí que también se puede celebrar en soledad,  teniendo paz y aceptando que podemos ser nuestra mejor compañia.














Lo que la psoriasis me enseñó sobre amor propio

   La psoriasis no es sólo lo que se ve en la piel, detrás de cada lesión hay historias de dolor, picazón, noches sin dormir y tratamientos ...